No me liberen, yo me encargo
Romper los muros de una celda fue solo el comienzo de un viaje existencial sobre lo que significa ser realmente libre. Este monólogo intenso y fascinante nos sumerge en la cruda realidad de alguien que logró preservar su humanidad en medio del encierro absoluto. Una propuesta teatral necesaria que te obligará a cuestionar qué es lo que realmente nos mantiene en pie cuando el mundo se reduce a una habitación.
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